¡Pobre educación! ¡La que nos espera!
Entretanto, en la reforma del currículo educativo, el MEC reduce drásticamente el tiempo dedicado a la lengua que hablan cuatrocientos millones de habitantes, mientras aumenta la dedicación horaria a las matemáticas, y a la asignatura “comecocos” de Educación para la Ciudadanía. No es ninguna novedad que los socialistas den prioridad a la formación técnica y releguen las humanidades a un plano testimonial en toda la extensión de la enseñanza.
Prefieren “ciudadanos engranaje”, sin ingredientes de análisis crítico, que personas con herramientas propias para la aproximación a la verdad de las cosas. Prefieren títeres o súbditos sin bagaje cultural que les sirva para alcanzar una sabiduría objetiva de las realidades, que gentes con destrezas para alcanzar el conocimiento de las cosas, autosuficientes en la capacidad de discernir. El razonamiento verbal tiene como fuente el bagaje léxico y la red cognitiva de conceptos adquirida mediante el trabajo prolongado a lo largo del tiempo, perfeccionando el lenguaje que permite esa conquista del campo semántico. Sin pulir el lenguaje la persona está coja y su comprensión verbal deficiente le impide la amplitud de una formación humanística. Sin una comprensión verbal suficiente el individuo no es capaz de interpretar pensamientos complejos o de entender desde la primera página hasta la última lo que dice un periódico, degradándose así la propia lengua pues los medios de comunicación se tienen que adaptar a un público con unas capacidades verbales cada vez más limitadas.
La comprensión verbal es una de las dos aptitudes mentales primarias básicas para el aprendizaje, junto al razonamiento abstracto. Es más, según el propio Piaget, o Chomsky, por poner sólo dos ejemplos de teóricos del aprendizaje o de la adquisición del pensamiento verbal, la lengua primera de la persona es capital para llegar a la simbolización que da paso al pensamiento concreto en una primera fase y al abstracto o hipotético-deductivo finalmente. Sin cultivar ese tesoro que es el lenguaje del niño y del adolescente, su primera lengua, no podremos tener personas con capacidades para el autoaprendizaje. El Gobierno se equivoca, una vez más, debido a su propia ignorancia y mediocridad.Pero le da igual. Si no se preocupa porque los jóvenes proetarras hayan alcanzado 32 de los 58 representantes de los estudiantes en el Claustro de la Universidad Pública Vasca, cómo va a preocuparse por cuestiones aparentemente más livianas... Le da exactamente igual el derrumbe del sistema de valores que caracteriza el ámbito donde se adquiere la formación más elevada del sistema educativo, que es la Universidad, o que ésta caiga a índices preocupantes de decadencia, o que en determinados sistemas no universitarios el humanismo que ha de caracterizar a la pedagogía brille por su determinante ausencia.
¿Cómo se va a preocupar de que los españoles cada vez seamos más iletrados y ágrafos?¡Cómo lo vamos a pagar en el futuro!
